Una prolongada separación. La ansiedad del reencuentro y la ambición desenfrenada del contacto. Se miraron por un momento, guardando una distancia. Para esos momentos, levantó su vista. Bajo un árbol que florecía… Bajo un cielo marchito… Bajo una mirada de miedo… Estanto recostado, le susurró las palabras de amor que ella quería escuchar… Sintiendo que se desangraba y moría… Ella le sostuvo la mano… Pálidas… Frías… El inicio de un tórrido romance culminaba con agudas palabras de despedida y desolación que no fueron pronunciadas… Cerrando sus ojos, se permitió un momento de plena fantasía desenfrenada… Imaginar que no moría… Soñar que ese trágico encuentro no había ocurrido…
Y sus lágrimas, cayeron con delicadeza sobre su ropa y manos… Sollozando… Lamentos fantasmales que mantenían con vida eterna al idealismo muerto de su antiguo amor…
Noviembre 17, 2008 a las 2:01 am
Vaya que buena poesia ^^, me llego al fondo de mi alma.
Noviembre 17, 2008 a las 4:49 am
digno de una escena de cine =)